Fray Pascual Rosales nació en el barrio del Encino (barrio de Triana), en Aguascalientes, Aguascalientes, el 25 de Diciembre de 1928. Se ordenó sacerdote franciscano en Chicago, Illinois  en 1945; estudió Licenciatura en Derecho Canónico, Licenciatura en Teología, Licenciatura en Historia de la Iglesia, y posteriormente un Doctorado en Derecho Canónico en Universidad Pontificia de San Antonio en Roma, Italia; tiene estudios de Postgrado en Alemania y Francia.  Ocupó puestos importantes en el Vaticano como Visitador General de toda la Tierra Santa y sus dependencias en el Mundo, fue designado como miembro del Consejo Eucarístico Internacional. (Polonia 1999); así como miembro participante de la concelebración de los Mártires Mexicanos en Roma, Italia. (Mayo del 2000); ambas designaciones realizadas por S. S. Juan Pablo II.

En 1968, llega a la Mesa del Nayar, municipio ubicado en la Sierra del Estado de Nayarit, donde su primer objetivo fue el ayudar a niños huérfanos. Al mismo tiempo, desde 1969  compaginó su tiempo entre distintos puestos para el Vaticano y sus funciones en la Misión Franciscana en la  Mesa del Nayar. Lo que comenzó como un acompañamiento y apoyo a las comunidades Cora, Wixárika, Tepehuana, Mexicanera y Mestiza, poco a poco se transformó en un Centro Educativo Comunitario que dio apoyo académico a través del INEA a todo joven con deseos de aprender, sin importar su género, edad, condición social ni etnia. Es en este lugar, donde nace la idea de enviar a aquellos jóvenes con espíritu de superación a continuar sus estudios a la ciudad de Monterrey, en Nuevo León.

Tres familias de Monterrey apoyaron desde 1972 al Fray Pascual Rosales para traer a sus estudiantes a esta ciudad; más adelante en 1985  decidieron apoyar con infraestructura una casa donde los jóvenes pudieran vivir y estudiar, además del apoyo económico  para  fortalecer la obra del Padre, y darle continuidad en el tiempo,  decidieron  fundar la Asociación de Misión del Nayar A.B.P. en  1991 en Monterrey, aunque fue hasta el 2000 que se constituyó oficialmente como una Asociación de Beneficencia Privada.

En todo el tiempo desde su formación, la organización se ha enfocado en el fortalecimiento y profesionalización de sus actividades, estableciendo un Modelo de Intervención Único y bien documentado para dar la atención integral que los jóvenes indígenas. En 2013, la fundación pierde a su fundador, Fray Pascual Rosales Durón y en 2014, se replanteó la manera de trabajar abriendo sus puertas a todo joven indígena de México.